BIOGRAPHY

Todo surge a partir de un trueque (transacción donde se cambia de un bien, por otro de valor equivalente) con el cual logré conseguir mi primera cámara digital (Sony – Mavica) allá por el año de 1996, la cual era bastante básica y cuya apariencia hoy día nos pareceria bastante graciosa. Solía usarla para fotografiar lotes en donde se desarrollarían futuros proyectos arquitectónicos, el objetivo sería utilizar las fotos en mis presentaciones “renderings 3D” y como fondos de ambientación. Luego descubrí, lo que hasta hoy es indiscutiblemente la herramienta más potente, fabulosa e indispensable jamás inventada para cualquier fotógrafo, diseñador gráfico y artista digital; el justamente venerado, “Adobe Photoshop” con el cual empecé mis primeros experimentos, los cuales consistían básicamente en escanear imágenes de revistas como National Geographic y hacer fotomontajes sencillos con algunos filtros incluidos en el programa.

Esto, unido a la reciente apertura del mundo de la Internet y de programas como el del canal MTV es en donde se me revelan las claves de algo desconcertante en su momento para mí. Precisamente en uno de sus fabulosos clips donde animaban la (M), algún ilustrador (cuyo nombre lamentablemente perdí) utilizó una técnica mixta de dibujos a mano alzada y postproducción en computadora, realmente notable. Abriendo así un marco infinito de posibilidades y de aplicaciones a tales técnicas.

El asunto me animó a investigar cómo se hacían esta cosas, y me condujo progresivamente a descubrir los fundamentos de tales tecnologías. Se gestaban así las bases para una nueva era en el mundo del arte, sólo posible gracias al desarrollo de las computadoras y softwares de edición de imágenes, etc... Era el nacimiento del “Arte Digital”.

Empecé haciendo arte digital como un experimento, y como actividad paralela de escape a la rutina del oficio, imprimí mis primeras obras en cajas de luz (duratrans) intentando emular lo que generaba en el monitor y a mis amigos parece haberles gustado, y rápidamente me los arrebataron de las manos. Luego me animaron a participar en algunos de los escasos concursos de arte digital en Panamá, tales como: Philips Arts Expresión con el que representé a Panamá en Sao Paulo y el Concurso de fotografía Sony, los cuales gané en mi categoría. Después me fui a Europa por motivos académicos, donde al culminar mis compromisos, aproveché para hacer un viaje maratónico recorriendo las principales capitales europeas para visitar todos los grandes museos y principales galerías de arte contemporáneo de esas latitudes. Esto fue determinante, y definitivamente, me cambió la vida. Ver el trabajo de los grandes maestros del arte del siglo XX fue el “segundo” salto cualitativo que tuve en mi vida como artista, y confieso que me abrió un abanico infinito de posibilidades, tanto técnica como conceptualmente, en términos de las tendencias en el tema de arte contemporáneo, y mejor aún, al arte digital que yo recién practicaba.

Lógicamente el manipular imágenes ajenas constantemente para hacer arte digital, despertó una natural curiosidad, y más acertado aún sería decir, “la necesidad” de poder generar imágenes totalmente propias y a un nivel profesional. Con tal fin me digerí literalmente toda la documentación fotográfica que encontré, estudié miles de fotografías de toda clase y me inscribí en varios cursos de fotografía, también alquilé un estudio de fotografía y comencé con el interminable proceso de experimentación que requiere esta disciplina.

El tercer gran acontecimiento en mi vida fue cuando por fin me atreví a buscar un galerista y obtuve formalmente mi primera exposición en solitario, en diciembre del 2007, cuyo nombre fue: "Los Colores del Diablo"; muestra fotográfica que había preparado, referente a una de las fiestas vernaculares de Panamá. Se convertiría ésta, curiosamente, en mi primera exposición programada “orden que se invertiría después” sólo por cuestiones de logística, y la cual obtuve paradójicamente gracias a un trabajo fotográfico “casi documental” y no al arte digital, que yo inicialmente practicaba y por el cual tengo predilección. Esto fue en definitiva el detonante que cambió radicalmente mi percepción de mí mismo, del arte y me permitió finalmente el sueño mayor de cualquier artista que es mostrar su trabajo al público.